II Encuentro Red de Mujeres Rurales- Mayo 2008


Los días 26 y 27 de Abril tuvimos la posibilidad de realizar el II Encuentro de la Red de Mujeres Rurales, en el colegio Santa Catalina. Participaron del mismo 21 mujeres provenientes de las comunidades de Villa Vieja, Puesto del Medio, La Soledad, Benjamín Paz, Villa María, y Gdor. Piedrabuena.
El espacio fue organizado por un equipo constituido por Lorena Cecilia, Pia Pinna, Lourdes Caillou, Pato Estevez, Silvia Rodriguez, Euge Sanchez, Natalia Martínez, Tatiana Sosa y Carolina Barbaglia; con los especiales aportes de Horten Escobar y Luciana Rodríguez desde Buenos Aires. Además, la Hermana Lia, asesorando el proceso que este equipo transita junto a las mujeres desde hace tiempo, construyendo el Encuentro conjuntamente con él. Mención aparte para varios voluntarios del MJD que no dudaron en donar su tiempo y ayudar a que este evento sea posible.
Bajo el lema “…Y ella fue enderezada” reflexionamos juntas sobre la Palabra que nos propone Lucas 10, 10-13, en la que se relata la curación de una mujer que llevaba 18 años encorvada, y que es liberada por Jesús un sábado.
Fueron dos días muy intensos, de mucha reflexión, pero sobretodo, de mucha conversación. Al igual que en el encuentro anterior, la propuesta fue que circule mucha palabra, priorizar los espacios de diálogo entre las mujeres, que se escuchen (“Sólo cuando hablo puedo separarme de la fuerza destructiva del dolor”, Hna. Lía) y que puedan encontrar que sus historias de vida tienen mucho en común:
Comenzamos compartiendo bajo la consigna “Un día cotidiano”, y reunidas por grupos de edades, primero personalmente y luego grupalmente, narraron las tareas y los sentimientos que tienen a lo largo de una jornada normal en sus vidas. Todas coincidieron en lo temprano que amanecen, y que todo el día se dedican a las tareas del hogar (lavar, cocinar, planchar, amasar el pan, recoger leña, atender a los animales), y a la atención del marido y los hijos. Siempre son “las últimas en acostarse y las primeras en levantarse”, y hablaron de sus principales problemas: “el dinero no alcanza”, “que se está muy sola todo el día”, “que las cosas que no nos gusta las tenemos que hacer igual”, “nadie valora lo que hacemos”, “se reniega mas con el marido que con los hijos”. Rescataron también la importancia de tener su espacio propio en los grupos a los que pertenecen y la necesidad de cuidarlo, porque son los espacios que les permiten valorarse de una manera diferente.
La Hna Lía nos ayudó a pensar después en plenario, cómo “las tareas van tomando nuestro corazón”, de que hay soledades que son voluntarias, “porque no nos hacemos un tiempo para estar con otras”, que “una de las herramientas del corazón es tener amigas” y nos invitó a seguir reflexionando bajo dos preguntas: “Cómo vamos a construir coraje? Y Qué cosas me hacen sentir viva?”
Almorzamos y en el espacio informal de la siesta, tuvieron tiempo de conocerse mejor y compartir entre ellas.
Iniciamos el trabajo de la tarde con una escenificación sobre la lectura de Lucas, y luego en grupos pequeños reflexionamos sobre las situaciones de vida que encorvan a las mujeres hoy, y sobre todas aquellas cosas que queremos que Jesús nos libere.
En el plenario la Hna. Lía nos ayudó a tener “memoria histórica”: cómo nos hemos ido animando a hacer encuentros de mujeres, animarnos a estar entre nosotras y valorar esos espacios como espacios de sanación y de recuperación de nuestra autoestima. Nos invitó a preguntarnos “Cuáles son los pasos que tenemos que dar para tener mayor salud mental?”, bajo la premisa que para tener salud mental, las mujeres debemos permanentemente deconstruir el paradigma maternal, desmantelando los mecanismos de subordinación y construyendo un nuevo paradigma emancipatorio. Recuperó en una síntesis a la mujer en sus tres dimensiones: Mujer, Mujer- Esposa y Mujer- Madre.
Terminamos el día recogiendo sentidos, y luego celebrando y bailando entre nosotras todo lo que estaba aconteciendo, lo que se estaba movilizando.
El día domingo lo dedicamos a pensar en clave de nuestro Bienestar, y de lo importante que son las otras mujeres en nuestras vidas. En medio de un clima de mucha emoción y coraje, cada una de ellas fue compartiendo qué cosas le hacen “bien estar” en su vida, y entre otras rescatamos: “Aliviar nuestro corazón, sacarnos la coraza”, “Respetar nuestros derechos”, “Tener tiempo para nosotras, un espacio para curarnos”, “Saber pedir disculpas y perdonarnos, vaciar nuestras mochilas”, “Perder el miedo”, “Tener confianza”, “Soy una mujer que siente”, “Vivir nuestra propia vida”.
Terminamos el encuentro dando gracias a Dios en clave dominicana, por la posibilidad de ayudarnos mutuamente a quitarnos las pesadas cargas que nos encorvan, liberándonos y sanándonos. Espontáneamente, las mujeres fueron parándose una a una agradeciendo y compartiendo lo que cada una se llevaba en el corazón. La Hna Haydeé, Priora General de la Congregación, nos dio la bendición final, invitándonos a seguir caminando juntas y a mantener el coraje de encontrarnos.
Todas acordamos nuestro compromiso de construir el III Encuentro de Red de Mujeres Rurales, el año que viene, y de invitar a otras a sumarse en este camino que hemos iniciado.

Carolina Barbaglia.

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